Los Playoffs de la NBA están demostrando, y este año más que nunca, la importancia que tiene el factor campo a la hora de afrontar las eliminatorias por el título. Los datos son realmente reveladores y perder un sólo partido en casa se está convirtiendo en sinónimo de eliminación.
En el Oeste, el mayor exponente de esta nueva epidemia está siendo la eliminatoria que está enfrentando a los New Orleans Hornets y a los San Antonio Spurs. La eliminatoria marcha con un empate a tres victorias habiendo sido logradas todas y cada una de ellas por el equipo que jugaba en casa. Y es más, a pesar de la igualdad, los partidos se están resolviendo en un mínimo de 15 puntos de ventaja para el que actúa como local cada noche. Parece sorprendente que un equipo como el texano haya sido incapaz de vencer un sólo choque en New Orleans, pero lo cierto es que los aficionados de Louisiana, especialmente desde que el equipo volviera de su periplo en Oklahoma, están llevando en volandas al equipo.
Pero donde más se hace notar la afición es sin duda en el Energy Solutions Arena de Salt Lake City (Utah). El antigua Delta Center se caracteriza por tener a la afición más ruidosa de la Liga e incluso algún entrenador como Phil Jackson ha reconocido que alguna vez tuvo que ponerse tapones en los oídos para no tener que soportar semejante alboroto. Así, no es extraño que los Jazz hayan perdido unicamente cinco partidos en toda la temporada cuando actúan como locales. Fe de la dificultad de vencer en el Estado mormón pueden dar unos Lakers que no han sido capaces de llevarse una victoria visitante, por el momento, en segunda ronda de Playoffs. Esta madrugada tienen la oportunidad de romper esta racha pero los muchachos de Jerry Sloan intentarán forzar el séptimo partido obviamente empujados por sus aficionados.
Pero el Este no se queda atrás. El mejor equipo de la Regular Season, los Boston Celtics del famoso y manido “Big Three”, han sido incapaces de sumar una sola victoria en cinco encuentros como visitante, cuando durante el año sólo perdieron 10 choques de 41 disputados fuera del mítico Boston Garden. Y a los Pistons, venciendo sus tres partidos como locales, les bastó con una sufrida victoria en Orlando para sentenciar a unos Magic que bien es cierto, depepcionaron al no saber imponer la teórica superioridad interior que les proporcina Dwight Superman Howard.
Así pues, este año más que nunca, y como dijo el gran cineasta belga, Benoît Lamy, “Home Sweet Home”.
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