Hace cinco años, en 2003, los Anaheim Mighty Ducks perdían en su primera aparición en la final de la Stanley Cup en siete partidos ante los entonces todopoderosos New Jersey Devils. El equipo, a pesar del relativo éxito que aquello supuso, afrontó un proceso intenso de renovación que dio lugar a que en junio del año pasado, los ya Anaheim Ducks, sin el Mighty dado que el equipo dejó de ser propiedad de la Factoría Disney, se hacían con la Stanley Cup. Por primera vez en la historia, un equipo del estado de California se coronaba como el mejor equipo de la National Hockey League.
Era un equipo hecho a la perfección y una máquina muy sólida de ganar. Unían la veteranía de hombres como el gran capitán Scott Niedermayer, que a la postre resultaría MVP de las finales, del gran Teemu Selanne en su tercera juventud a sus 37 años, o el ya mítico portero Jean Sebastian Guiguere, con la juventud y ganas de comerse el mundo de Corey Perry, Travis Moen o Ryan Getlaf. Además, algunos buenos jugadores de complemento como Andy McDonald o el hermanísimo Rob Niedermayer, daban el equilibrio necesario para el engranaje de un equipo campeón.
Pero tras el éxito sin paliativos y la victoria 4-1 frente a los Senators en las finales, comenzó un verano complicado. Teemu Selanne amagaba con la retirada, el gran capitán pedía mucho dinero para seguir en activo y Guiguere tenía que hacer frente a la enfermedad de su hija. La plantilla de esta temporada dependía entonces de la decisión de los veteranos jugadores (Inglés).
Así pues, no comenzó nada bien la temporada para los californianos que llegaron al mes de noviembre con un balance negativo: cuatro victorias, dos partidos resueltos en la prórroga y siete derrotas. El nerviosismo se apoderó del conjunto dirigido por Randy Carlyle y en diciembre decidieron traspasar a Andy McDonald (Inglés) para hacer hueco salarial al regreso del gran capitán Scout Niedermayer y recuperar el instinto ganador que aporta el actual MVP de las finales.
Así, los Ducks actualmente ya están quintos en la Conferencia Oeste y ya sólo piensan en el Playoff por el título y, como bien dice el defensa Sean O’Donnell, los demás equipos les ven como el equipo a batir. Veremos si logran repetir los éxitos del año pasado. El 6 de abril, fecha en que se da por concluida la temporada regular, ya sabrán cual será su camino a seguir en pos de ese objetivo.
En los momentos míticos de hoy, vamos a recordar aquella final de la Stanley Cup 2001 que se resolviera a siete partidos con victoria final para los Colorado Avalanches frente a los New Jersey Devils. La franquicia de Denver, ya con el mítico Joe Sakic a la cabeza, se imponía aquel 9 de junio por 3-1 haciéndose con la que ha sido hasta la fecha su último título.
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